Sweet melodías. Melo-día #3. Hamburguesas, comino y trompetas.

sweet melodias copie

Hoy vamos a comer hamburguesas… de lentejas. Menú económico, sano, fácil y que llena la panza-globo del viajero cansado después de flotar tanto por el mundo. Las lentejas (supongamos que tienen 500g) se ponen en remojo unas cuatro horas mínimo. A mí me gusta dejarlas toda la noche, como si fuera una limpieza nocturna, una renovación de espíritu. ¡Luego, a colarlas y lavarlas! Con la ayuda de una batidora o un procesador de alimentos, batir bien una mezcla de ajo (a gusto) con dos cucharadas de aceite de oliva. Obtienen un barro verde, picando la nariz y alegrando los ojos. Finalmente, se añade las lentejas, dos cucharadas soperas de comino y se procesa todo junto.

Hago un apartado ahora, porque cuando pienso « comino » surgen cosas como este relato pequeño que me hicieron escribir mis « profesoras » de Norte de Papel:

Veo una terraza en diagonal. Estoy sentado en el techo de un edificio “verde”, mirando el cielo oblicuo. Recojo cebollas hirsutas, y plantines de ajo salvaje. Oigo un “ta-tan” subrepticio, un paso filtrado. Observo y están dos pies, caminando por la terraza. Recibo una bolsa de papas, y me dicen “tienes que ir a la calle Felicidad”. Salto, y absorbo el impacto en mis pies de algodón. Giro en la esquina, está la imagen de una sonrisa y una flecha negra. Sigo. Cruzo un niño con una mochila, una bolsa de tenedores redondos y platos asimétricos. Le digo, “¿vas a la calle Felicidad?” Y asiente que sí. Voy atrás de él. Comparo su mochila con una hamaca, balanceándose frente a mí, y escucho su voz, suena como el ruido de las olas, tiene un eco. Levanto la cabeza: mil niños convergen, saltan de edificio en edificio. Doblan en las esquinas, doblan esquinas, se apropian la ciudad. Soy parte de una marejada de verduras, legumbres, carnes frescas y condimentos. Aquí, huelo a curry. Allá, percibo el cilantro. Mas adelante, destapo mi nariz saturada de “raz el hanout”, la especia reina. Y desemboco, yo parte del río humano. Llego a una plaza seca, una plaza naranja. En el centro, veo una pareja; una mujer alta y un hombre gordo y pequeño. Una olla gigante, un fuego verde y azul. La madera se quema con un sonido de látigo seco. Inhalo el perfume de la cocina, dejo las cebollas. Todos entregan sus ingredientes. Saludo a Anis. Miro sus ojos grises, sus dientes estrellas y su pelo ébano. Agarro fuerte su mano sin arrugas. Me dice que hoy se va de su casa, cruza el mar. Le digo, “nos vemos en el barco” y me sonríe.

Y para acompañar esta receta, me quedo en el registro oriental, con Ibrahim Maalouf, genio franco-libanés (para saber un poco mas, existe una nota por allí) y Omer Avital, músico judío nacido en Marruecos. Cierren los ojos, expandan sus ventanas nasales, agudicen sus oídos.

Omer Avital – Maroc

Omer Avital – Yemen Suite

Ibrahim Maalouf – Beirut

Volvamos. Picar entonces finamente dos cebollas, añadiéndolo todo a las lentejas procesadas. Y por supuesto, sal pimienta a gusto, ¡y mezclar con energía! Si la preparación les parece demasiada « leve » o « lisa », pueden agregar harina, o un huevo, o fécula de maíz, o cualquier agente que espese el procesado. Ponemos una sarten con un pelín de aceite a calentar a fuego medio. Mientras, formar las hamburguesas con las manos.

Freir las hamburguesas por ambos lados, y ¡ojo! Que el fuego no esté demasiado alto, pues se quemaría el aceite, ni demasiado bajo, pues la masa se quedaría aceitosa.

Bon appétit!

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