Sweet melodías. Melo-día #9. Viento confitado y semillas de percusión

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No se desperdicia la comida. Bajo ningún concepto. Educación racional, conciencia que hay gente padeciendo hambre, se mezclan hoy con la diversión y los colores. Ayer preparé guacamole, y me sobraban limones. También hice una ensalada de frutas, y por ende, tenía cascaras de naranjas. Listo, a confitar, o cristalizar, como también se dice.

La receta de hoy es súper sencilla, pero lleva tiempo. Limpiar bien las cascaras, sobre todo el limón. Por qué es tan importante limpiarlas bien? Porque van a cambiar de vida, en su proceso de reencarnación serán otra cosa. Quitar eventualmente la pulpa y dejar en agua hirviendo unos minutitos. Luego, sacar del agua caliente, secar y cortar las cascaras en tiritas. En la misma olla, preparar una mezcla de agua fría con azúcar (común, orgánica, negra, rubia). La idea es disolver la cantidad máxima de azúcar en la mínima de agua, ¡pues hagan trabajar sus muñecas! Un tip: en proporción, 300g de azúcar por 300mL de agua está perfecto. Y lo ideal, es que las cascaras estén bien sumergidas en el baño dulce, se van de viaje por el fondo marino de la cocina, tienen que hundirse.

Empezar a calentar la mezcla fría hasta que aparezcan las primeras burbujas, susurrando: « agrega las cascaritas, ya »! Hundir las tiras de naranja o limón, o mandarina, o lo que quieran, y mantener el fuego a mediano. Y siempre revolver, es importante. En este proceso de reencarnación, tiene que moverse todo. Esto durará unos 30 minutos, y luego apagar el fuego, dejar enfriar un momento y finalmente, colocar en una placa, con hoja de aluminio, o papel manteca, o algo para dejar secar. ¡Listo, tienen su fruta confitada! DSC04938

Mientras olía con placer a los cítricos propagarse en toda la cocina, miraba por la ventana y escuchaba el viento. Sopló mucho hoy, hasta se cortó la luz unas horas. Aproveché para leer un poco, tomando un té caliente, tranquilo. Y vino a mi mente esta canción del grupo Elemí, de Buenos Aires. Según la mitología Yoruba, Elemí es el soplo del viento, el aliento de vida, la manifestación de Dios a través de la energía vital. Les dejo la canción y una parte de la letra:

El viento no es solo aire de este mundo en movimiento
Si una flor marchita y se hace semilla
Adonde iría sin viento
Elemí
Fuente de vida que como un trueno retumba
Lleva muy lejos la semilla de la rumba
Para que nazcan otras flores
Con el perfume del tambor

Elemí – Elemí

 Bon appétit y hasta pronto! Y no se olviden del Sweet World de Magali, ¡gracias por su apoyo!

 

 

 

 

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