Sweet melodías. Alboroto y algarrobo en la casa de las poetas.

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Corren. Gritan, bailan. Suben y bajan escaleras, se ríen, se aíslan para hablar entre ellas de sus penas, toman té o café con leche juntas, desaparecen a sus habitaciones… Y escriben, dibujan. Podría estar hablando de mis cinco hermanas (uy) pero no. En una casa de un barrio verde y lejano del centro de Buenos Aires, existe un lugar donde niñas crean universos coloridos. Y como a mis hermanas, les cociné un budín para merendar.

Primero, juntamos los ingredientes: Sol, con la ayuda de Giu, se encargaba de las almendras y nueces partidas, ella que escribe sobre los corazones, enteros o rotos. Con Marina nos fuimos por el mediterráneo, nosotros que nacimos « ahí »: no teníamos dátiles, pero sí damascos, peras e higos secos, pasas de uvas directamente importadas de nuestros desiertos interiores o virtuales. Mirando la manteca desde otra dimensión, Magali la derretía, aportando calor escalofriante. Como heredero de la arena y del sol, preparo las harinas, la de algarroba, ingrediente principal, y la de trigo, para mezclar.

Hablando de trigo: donde está Yami y su cabello largo de espiga? Ah, otra vez se escapó a bailar. Acompañemosla:

Outlines – Just a Lil’ Lovin’

Bien, los pies satisfechos de su contacto con el suelo, sigamos. Dos dosis (o tazas) de harina de algarroba, una de blanca. Una cucharada de polvo de hornear. Tres cucharadas soperas de cacao amargo, para equiparar la dulzura del momento. El polvo marrón color piel de trigueño se mezcla con una dosis de azúcar, azúcar rubia. Aquí se mestiza la cocina: los rubios, los bronceados, todos estamos juntos. Todos hablamos el mismo lenguaje: el silencio. En el pozo, como agujero perforado en el mundo, echamos la manteca derretida (100g), líquida de recibir tantas sonrisas bajo el sol. Luego, dos huevos. Y finalmente, los frutos secos, en una fiesta de colores y olores, a voluntad.

Aunque ninguno de nosotros parezca caber en un molde, el budín sí se inserta, recibe la cocción del horno mientras se baila de nuevo en el patio interno. « Lucky boy », pienso en el momento, feliz de la dicha mía:

Outlines – Lucky Boy

Llega el momento de saborear el postre, rápido porque ya nos tenemos que ir. El humo del café penetra por los ojos, las narices, llega al cerebro y se imprime en la memoria. Las manos comparten el plato, al estilo árabe, picamos dentro del molde. Los dedos van y vienen. Miran a los ojos sonriendo de saciedad y complicidad. 

Hoy la casa se ve un poco mas vacía. Dos de las poetas ya no están, sus cuerpos se han ido. Pero sus presencias, sus palabras y sus ojos juguetones espían las escenas del cotidiano de las otras dos hermanas. Recordaré este momento breve pero importante, como el día que materializamos todo en un acto de amor culinario. Y sobre todo, porque gracias a su inspiraciones, aquellas hermanitas me han mostrado los « indicios » que buscaba para no « cansarme ».

José Gonzalez – Hints

 Así es la casa de las poetas.

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Sweet melodías. Ready to crumble

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Después del desafío creativo, decidí seguir con las sweet melodías, como una sección mas dentro del blog. Hoy vamos con algo muy sencillo, muy rico y muy dulce: un crumble de frutas. Y tengo que explicar el chiste, que es una deformación de « ready to rumble », expresión utilizada una y otra vez en la jerga de las peleas, como un « listo pa’ peplear!!! ». Pero hoy nada de violencia, solo placer culinario. Y como estaba con el tema del boxeo, les dejo el otro tema central de la nota, la película « Ali » con Will Smith:

Si j’étais commentateur de matches de boxe, ce serait: « Reaaaaadyyyyyy toooooo crumbllllllle »! Après le « défi créatif » des mélodies sweet, j’en fais une rubrique du blog, et en plus en version bilingue ! Pas besoin d’expliquer le titre, allons vite à la recette, ça va cogner! Ne vous en faites pas, au menu d’aujourd’hui pas de violence, que de la douceur. Mais avant, un petit tour dans le monde cruel de la boxe, avec la bande annonce d’Ali:

Ali – Trailer

No se preocupen, va a ser breve, como una pelea-relámpago. Para empezar, cortar dos manzanas, dos peras, dos bananas, en cubos, rodajas, prismas, triángulos o la forma que quieran. En el fondo de la fuente, pintar con mantequilla blanda, que las paredes se decoren, que el vidrio deje de transmitir todo, que se guarde unos secretos para él, también. Como nosotros, no hace falta decir todo, hay cosas que se sienten, se observan, se perciben o se adivinan. Colocar las frutas, y echarle arriba coco rallado y canela. De nuevo, como en recetas anteriores, hagamos desierto: harina (de trigo, o mezclada con fécula de maíz), con mantequilla, apenas trituradas de la punta de los dedos sin guantes. Un poco de azúcar si lo quieren, pero con tantas frutas, no es necesario. Y le pueden mezclar coco rallado (sí, más!). Espolvorear encima de los frutales el desierto con sabor a coco, como el arenero distribuye sueños y noches de estrellas arriba de nuestras cabezas a la noche. Al horno (precalentado) hasta que esté bien dorada la superficie y cocinada la fruta abajo. Se disfruta tibio, con alguna cremita, un helado, ¡o un rico té blanco!

P.D: El crumble puede ser de cualquier cosa: ruibarbo, frutas rojas, piña, naranja… ¡Es pura creatividad!

Le crumble, c’est simple, rapide, efficace comme un combat-éclair. Il suffit de couper deux pommes, deux poires et deux bananes (ouais, tout par deux) en cubes, tranches, triangles, ronds ou prismes, comme vous le sentez. On décore les murs du plat avec de la peinture-beurre, on empêche le verre de diffuser tout, qu’il garde quelques saveurs secrètes pour lui, aussi. Comme nous, il n’a pas besoin de tout dire: certaines choses se sentent, se devinent ou se perçoivent. Disposer les bouts de fruits au fond du plat, saupoudrer de coco râpé et de cannelle. Ensuite, place au « désert », le sable de la recette: farine (soit de blé, soit un mélange avec des farines sans gluten, comme la fécule de maïs), beurre, un peu de sucre si vous le souhaitez, du coco râpé (encore!). On saupoudre de nouveau, on se prend pour le marchand de sable culinaire, à vendre du rêve et des étoiles au-dessus des fruits. Et hop, au four, jusqu’à dorer la surface et obtenir une sorte de compote en-dessous. À savourer tiède, avec une glace, de la crème, ou un petit thé blanc de l’Himalaya! Bien sûr, inutile de préciser que le crumble n’est pas forcément à la pomme: fruits rouges, rhubarbe, orange… Faites confiance à votre instinct et créativité!

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Y se disfruta así de suave, como varios tema de la banda sonora de Ali. Como Angie Stone, por ejemplo, pidiendo 20 dolares prestados para pagar sus cosas:

Et surtout, savourez-le tranquillement, comme le sont plusieurs titres de la BO d’ALi. Avec en fond Angie Stone, par exemple. Vous lui prêterez bien 20 dollars, non?

Angie Stone – 20 dollars

Y para bajar todo esto, vayan al « ring », en Àfrica, con un montón de artistas presentes en la pelea de Cassius Clay en 1974. ¡A bailar!

Et puis pour digérer le tout, rien de mieux que le rythme latin de la Fania, le funk de James Brown et la folie du combat de 1974!

Zaire 1974 – Ali, Fania, James Brown, B.B. King, etc

Bon appétit, y mantengan la guardia!

Bonne nappe, et maintenez la garde haute !

 

 

Sweet melodías. Melo-día #16. La sazón de la vida.

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Se terminó. Instancias musicales, momentos deliciosos, caramelos salados y notas picantes. ¿Y para qué todo esto? Empezó siendo un desafío, un reto: sostener el ritmo. ¿Y para qué? Para ayudar a Magali, para colaborar en la concreción de un proyecto dulce. Porque era interesante, porque… porque casi siempre me prendo en esas cosas. ¿Y por qué no? Porque sí. ¿Y nada más? Al principio, no, nada más. Al principio, todas las compañeras exponían algún objetivo, algún propósito. ¿Y tu, para qué lo hiciste? Yo qué sé, pensé primero. Pero solo tuve que mirar las primeras notas. Aquí esta mi sal de la vida, estas pequeñas cosas que hacen lo que soy. Me hizo pensar en « The Meaning of Life », « El sentido de la vida », la tremenda película de los Monty Python. Y antes de concluir, los invito a ver este video, ¡la canción sobre el universo!

The Meaning of Life – Galaxy Song

Entonces qué? La vida es un equilibrio. Una cocina gigante donde uno va combinando elementos y momentos. Los vamos a llamar molementos. También mezclaremos sabores y dolores: dolabores. Alegrías y lágrimas: ¡alegrimas! Y así con todo. Y como la vida no se ve, ni se vive en blanco y negro, hay que ponerle colores. Del mismo modo que un plato se ve rico porque es colorido. Esta es mi filosofía de vida, no hay sí o no, derecha o izquierda, River o Boca, Paris o Lyon, Norte o Sur, calor o frío, lluvia o seco, hay que moverse en todo, explicar por varias cosas, y mezclar, mezclar y mezclar. De la diversidad surge la riqueza. Por eso rompo barrera, borro etiquetas, combato ideas pre-establecidas. Así sera el menú de hoy, sin receta porque seria ¡mucho escribir!

De entrada, una ensalada de endivias, queso azul (o colmo del lujo: roquefort de verdad, francés), y nueces de las montañas, cerca de donde nací yo.

De plato principal, tajine de cordero, con damascos/albaricoques secos, ciruelas, almendras y miel, de allá donde nacieron mis padres.

Y de postre, una ensalada de frutas, con mango, piña, guanábana, litchi, melón, níspero, lulo colombiano y muchas más, donde nacen mis sueños y viaja la mente.

Todo esto soy yo. Y como música… Es imposible dejar una canción. Dejaré un grupo, LaSmala (en árabe informal, se utiliza para designar a una familia muy numerosa, o a un grupo de muuucha gente), conformado por integrantes de España, Francia, Argelia, Marruecos, Benin, Argentina, Chile, Uruguay y Cuba.

La Smala – Trace ta route (Traza tu camino)

La Smala – Dia de sol

Ahora sí, me fui. Bon appétit, y hasta prontico!

 

 

Sweet melodías. Melo-día #15. Couscous-souksou-secousse-soukous

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¿Qué? ¿Y ese titulo? De nuevo nos vamos a África, arriba y abajo del Sahara. Arriba con el Cuscús, plato del Magreb (los tres países que son Marruecos, Argelia y Túnez) y abajo con la música soukous. El enlace wikipedia les dará muchos detalles, se lo dejo como tarea. El nombre cuscús viene probablemente de los bereberes, donde se llama seksú o suksú. Según las verduras usadas, el tipo de carne (cordero, pollo, vacuna) y la salsa, se puede saber de qué país procede. Se me ocurrió esta receta por dos razones obvias: primero, porque es parte de quién soy, y ya sabrán algo más en el ultimo post. Segundo, porque un compañero e la universidad me trajo harissa hace poco, lo cual me dio ganas de mandarme un cuscús para 15, como cuando era estudiante y nos juntábamos a comer. Pero no nos perdamos, ¡vamos a la receta!

Lo mas – pero sin ningún lugar a duda – importante de esta receta es el trigo. El cuscús, el grano de sémola de trigo, tiene que estar bien cocinado. Y cuando digo bien, es « como la gente », como dicen en Argentina. Como la gente la suele cocinar! Por supuesto, pueden usar agua caliente y agregarla a la sémola, pero creo que los musulmanes tendrían que inventar un octavo pecado capital para castigar el que se atreve a proceder así.

Para hacer cuscús, hace falta… una cuscusera:

https://i2.wp.com/www.valsedesprix.com/content/pdtimg_2306684b.jpgEn la parte de arriba (tipo de colador) se va a cocinar el grano al vapor. Y abajo, el caldo con las verduras y/o la carne. Vamos preparando el grano primero. Usar sémola de tamaño mediano, unos 300g para cuatro personas. Añadir un chorrito de aceite de oliva, una pizca de sal y empezar a mojar poco a poco con agua tibia. Trabajar con la punta de los dedos, con delicadeza. Recuerden que tienen entre las manos, nada más y nada menos que el desierto del Sahara. El « Tenere« , el « desierto de los desiertos », en lengua de los tuareg, como en esta canción de Tinariwen:

Tinariwen – Tenere Taqqim Tossam

Oh Tenere
oh jealous desert,
why can’t you see
you are a treasure?
I’ve seen the world,
I love you better.
Oh Tenere
,
you are the treasure
of my soul.

Cuando esté toda la sémola mojada y « arenizada », preparamos el caldo. Es importante, si eligen carne, cocinar un solo tipo. Eso del « cuscus real » es invento de occidental, no se mezclan las carnes en un cuscus. O a lo sumo, solo verduras. Bien, vamos al caldo. Es muy importante saber no condimentar demasiado, porqué como en un texto, con muchas palabras pesadas, no se puede procesar un relato. Levedad es la clave del sabor. Les presento las estrellas de hoy:
– La pimienta negra, la chiquita potente, que no se deja dominar y que siempre consigue lo que quiere
– El jengibre, devastador de narices también, el símbolo de la fuerza, la vitalidad, el anti-resfrío y pro-sexualidad
– El azafrán, la perla de las especias, si consiguen los pistilos del verdadero genial, si no, el colorante bastará
– Algún tipo de pimiento picante suave, verde (en su defecto, algo de ají)
– Y el imprescindible, para mi la reina de las especias, el famoso Ras el Hanout.
En árabe, quiere decir, la « cabeza de góndola », nombre debido a que es, básicamente, lo mejor que usté pueda encontrar en la tienda! En su composición entran entre 4 y… 30 especias. Es el curry magrebí, el que acompaña siempre nuestras comidas, un compañero de la cocina, un olor tan común y tan difícil de definir… Es el grito de mamá cuando entramos sin permiso en la cocina, es la alegría de la comida compartida alrededor de la mesa, es la sonrisa que se dibuja cuando el humo entra por la nariz.
Rehogar entonces dos cebollas en aceite y agregar carne cortada en pedazos (mas o menos 1kg para cuatro), perejil, una cucharadita de pimienta, media de jengibre molido, otra media de jengibre rayado y sal. Soasar un poco la carne, para que tome color, pero no mucho. Luego agregar unos 400g de garbanzos (previamente puestos en remojo la noche anterior, o de lata) y el pimiento suavicante. Añadir dos cucharaditas de concentrado de tomate, mezclar bien y cubrir de agua, hasta tapar la carne. ¡Del desierto al barco hundido!
Mientras tanto vamos cortando las verduras: 2 zanahorias, 2 zucchini/calabacines, dos nabos (o nabas), 2 batatas (o trozos de calabaza), habas. Es mejor no usar papas, la mezcla se vuelve pesada. Si preparan un cuscus sin carne, pueden agregar mas verduras, como berenjenas, pimientos o tomates.
Van primeros las zanahorias y los nabos, luego (unos 15 minutos) el resto de las verduras. Si cocinan calabaza (o zapallo), puede ser conveniente hacerlo aparte, con un poco del caldo mezclado con agua). ¿Y la sémola? La vamos a cocinar con el vapor del caldo! El recipiente de arriba se va encima del de abajo (lógico), y a fuego lento, cocinamos el caldo y a su vez el trigo. El súper truco es el siguiente: para que no se escape mucho vapor, colocar en la unión de las dos ollas un trapo mojado enrollado, o una bolsa de plástico. Cada tanto (20 minutos), sacar el cuscús, colocarlo en una ensaladera (o fuente o bandeja), poner un poco de manteca y/o una cucharada de jugo , para darle sabor! No agreguen mucho líquido, sino se van a aglutinar los granos y no se cocinará el cuscús. Triturar mucho con los dedos, y reiterar la operación hasta que esté cocida la sémola!
Y por supuesto, no se olviden de su caldo! Que no pierda jugo, le pueden agregar agua, condimentos a su gusto durante la cocción. Cocinar cuscús es una verdadera prueba de instinto y de capacidad de improvisación!
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Y después de tanto comer, habrá que bailar! Les dejo algo de soukous, un estilo de música del Congo, también conocido como rumba congoleña o rumba africana. La música y el baile hicieron furor en los años 60, el término « soukous » derivando del francés « secousse », o sacudida/convulsión en buen castellano. Al ver el video de la danza, ¡entenderán por qué!

 Franco Luambo & TP Ok Jazz

Soukous – Baile

Bon appétit, y ¡hasta pronto!

 

 

Sweet melodías. Melo-día #14. Swingin’ ruibarbo.

sweet melodias copieSe acerca el final… Hoy sigo con el dulce, ¡y con energía zingara! Siempre me acordaré de mi reencuentro con el ruibarbo el año 2011, en el circuito del Cajón del Azul, en el Bolsón. Llegamos al refugio del cajón, y Atilio, argentino-primo pronunciando las « r » como un francés (de verdad! por su abuela) nos recibe con unos mates y… una huerta maravillosa! Era un poco tarde, pero a pesar de que haya finalizado la temporada, me traje ruibarbo a casa, e hice una tarta. Agarré el tallo rosado y verde como si fuera una bruja, y empecé a volar. Me hundí en los potes de dulces de aquella época, cuando la mezclaba con fresa. Me acordé del olor a quemado del pan tostado, con el humo mantecoso entrando por las narices y las fibras de la mermelada desprendiéndose de la cucharita. Las tonterías que hacía con las hojas del ruibarbo, las orejas ficticias y las risas reales. Hoy, todo esto, lo revivo con ustedes.

Para la masa, usaremos la misma que para la tarta de chocolate, una masa quebrada. Y prepararemos el ruibarbo. Cortamos cuatro tallos en cubos que mezclamos con unas 5 cucharadas soperas de azúcar (se podría intentar con miel, también), y se deja macerar unos 15 minutos. De ahí volamos con nuestra escoba-tallo hacia la crema pastelera. En una ollita, calentamos unos 400 mL de leche con la vaina de vainilla (qué lindo suena) a fuego muy lento. Cuando el liquido este a punto de hervir, apagamos, sacamos la vaina y dejamos enfriar unos minutos.  Luego agregar dos cucharadas de fécula de maíz, disolver bien, y añadir dos huevos y 50g de azúcar. Mezclar como un torbellino, y calentar lentamente hasta que llegue a una consistencia bien espesa. Pero… ¿espesa como? Por ejemplo, como para colocar en el fondo de una tarta. Sacar del fuego y cubrir.

Finalmente, disponer la crema en el fondo, luego el ruibarbo, y unos 15 minutos al horno fuerte! El resultado puede llegar a ser parecido a esta foto. A mi nunca me salio asi porque prefiero no poner crema pastelera, ¡sino mas ruibarbo!

Tarta_Ruibarbo_FoodandCook-2

Foto: Food and Cook

¡Vamos gitaneando entonces! Con los tziganes acompañándonos por los caminos de la vida, los senderos del abecedario ¡y las rutas gastronómicas! Empiezo con la leyenda Django Reinhardt, sigo con el tremendo francés Biréli Lagrène, y termino con Belleruche, agrupación australiano-inglesa radicada en Londres y haciendo un cover de Django. Un cover para, nuevamente, montar su escoba y salir a carcajadas, o simplemente bailar con ella.

Django Reinhardt – Nuages

Biréli Lagrène & Sylvain Luc – Isn’t she lovely

Belleruche – Minor Swing

Bon appétit, y ¡hasta pronto!

 

 

Sweet melodías. Melo-día #13. Tarta y mente al revés.

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Les tengo que confesar algo: me está cansando el término « primer mundo ». ¿Será que llevo mucho tiempo viviendo aquí en Argentina? No lo sé. Será que me molestan los pre-conceptos y las ideas hechas sobre la gente y el mundo? Muy probablemente. Será porque mis padres son inmigrantes también y no han vivido la vie en rose? Puede ser. Pero hay algo más, que hasta ahora me está imposible definir. Me da vergüenza que en Francia proteste gente en contra de una ley permitiendo casarse a los homosexuales. Me da vergüenza la forma que tienen algunos del viejo continente de tratar a los extranjeros o inmigrantes. Me da pena preguntarme adónde se ha ido el siglo de las Luces, o saber que tanto conocimiento y tanto desarrollo se ha hecho a costa de otros continentes. En el « primer mundo », también hay (y más escondida) corrupción. Es raro, halagüeño y enfermo a la vez, como me miran/tratan sólo por ser francés. Pero no me voy a extender o desahogar mucho más, y aunque no sé si quisiera ver el mundo al revés, les voy a presentar una de las mejores, mas sencillas y famosas recetas francesas: la « Tarte Tatin« , una tarta de manzana dada vuelta.

Dicen que requiere una sartén especial. Puede ser, pero con que sea de paredes altas, ¡funcionará! Si no, con un molde redondo, anda también, pero no se lo digan a los chefs, de todas formas rechazarían este hallazgo.

Después de desnudar delicadamente unas 8 manzanas golden – color álamo patagónico en otoño (o pueden ser las verdes o las rojas), quitar el corazón (y no romperlo), cortarlas por la mitad y poner en una olla con agua y limón, para que no se oxiden. Se están bañando las manzanas sensuales, aprovechamos para colocar en la sartén/molde el azúcar (unos 200g) y la manteca cortada en pedazos (unos 100g) y bien repartida por toda la superficie. Llevar a fuego lento y, cuando comienza a tomar un color carameloooo, disponemos las manzanas paradas (como en esta foto que robé de un blog).

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Cocinar las manzanas unos 45 minutos a fuego paso tortuga, leeento. Se van a « caramelizar ». Pueden agregar una cucharada de agua o algo más de manteca para que no se peguen. Sacar del fuego, espolvorear con azúcar avainillado (o cualquier otro) y canela. Luego poner una masa quebrada (comprada o hecha) encima, colocando los bordes dentro de la sartén/molde para poder luego desmoldar. Al horno 30 minutos, ¡y listo! Enfriar y saborear, con helado o crema batida.

No sé si es LA canción para esta nota, pero creo que encontré una bastante adecuada:

Calle 13 – Latinoamérica

Y agrego un tema mítico de un grupo de rap francés no menos mítico, IAM, también muy a tono con la entrada de hoy:

IAM – Demain, c’est loin (El mañana está lejos)

Aunque parezca un poco « bitter-sweet » la receta de hoy, bon appétit, y ¡hasta pronto!

 

 

Sweet melodías. Melo-día #12. Sobre garbanzos y raíces.

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– ¿Qué tienen en común los garbanzos y las raíces? ¿Lo sienten? ¿O lo huelen?

– Respuesta: la tierra, o mejor dicho, el humus, aunque se escriba de dos maneras distintas.

El hummus, esa pastita de garbanzos riquísima que puede acompañar un rico pan casero o unas verduritas frescas. Y el humus, de donde salimos, nuestras raíces, nuestra identidad, adonde volverán nuestros cuerpos cuando dejen de funcionar. Hoy mezclo los dos. A ver a qué sabe.

Pueden decidir usar garbanzos de lata o secos (la cantidad sera 400g, teniendo como referencia la lata). Los secos requerirán permanecer unas 12 horas en remojo, un enjuague y luego unas 4 horas en agua renovada. Ahora sí, empecemos. Enjuagar bien los garbanzos de lata, los otros ya están listos. En el vaso de la batidora, colocar un puñadito de garbanzos con un chorro de aceite de oliva, unos dientes de ajo (pongo mínimo dos, por supuesto que es a gusto!), sal y pimienta a gusto también, una pizca de comino, y procesar. Añadir el resto de los garbanzos, dos cucharadas de aceite de oliva, dos de agua, una cucharadita mas de comino, y dos o tres cucharadas de tahina, también llamado tahini, o tahin. ¿Pero qué es? Es una crema de sésamo, hecha con las semillas de aquella flor, y sirve también para el Baba Ganush (suena familiar, no?), el shawarma o también los falafel.

Bien, ahora procesar todo hasta llegar a una pasta cremosa, estilo guacamole. Pueden agregar mas aceite o agua según la consistencia requerida, y mas comino si les parece (yo pongo muuucho también). Finalmente, disponer en un bol, y con o sin decoración posterior (con un chorro de aceite, pimentón y perejil), bon appétit! Lo pueden disfrutar con uno de los ricos panes de Binha, o también con zanahorias, coliflores y pepinos crudos.

http://agirsante.typepad.fr/.a/6a00e55030512688340133f3e21a26970b-pi    https://i2.wp.com/s3.amazonaws.com/mumumio-production/medias/22979/original.jpg– Pero… ¿y la música?

– Ah, ¡me olvidé!

Música de raíces, raíces musicales. Sonrisas-lianas, ojos-granos de arena, piel arrugada por el esfuerzo, corroída por el sudor, quemada por el sol. Destinos sueltos y viajes inacabados. Lágrimas azules, como el Mediterráneo. Maldito y bendito mar, dueño de miles, cientos de miles de almas verdes, almas blancas, esperanzadas y escondidas. Dejo primero una canción de la Orquesta Nacional de Barbès, franco-marroqui. El estribillo dice así:

Te he meditado, maldecido y amado… Mediterráneo
Te he meditado, maldecido y amado… mar de mis antepasados
Te he meditado, maldecido y amado… Mediterráneo
Te he meditado, maldecido y amado… mi terreno de verano

Orchestre National de Barbès (ONB) – Méditerranée

Y para terminar, dejo un « Raï ». El raï es una corriente musical argelina, y surgió a principios del siglo XX en Orán, donde nacieron mis padres. La palabra en si quiere decir opinión, y también cuando uno « hace su raï », es que se pone caprichoso, y como dicen en Argentina, hace « que se le cantan los huevos ». Lo interpretan tres famosos del rai franco-argelino, Cheb Khaled, Rachid Taha y Faudel:

1 2 3 soleils – Abdelkader

 

Yo que no soy de echar raíces, necesitaba hablar de ellas en algún momento, ¿no? Y les quería recordar que todavía pueden comprar las postales de Willy y Maga! Ahora sí, ¡bon appétit y buena escucha!