La nuit de la tarantula

C’est bien connu, la danse apaise tous les maux. « À la nuit tombée, lorsque les premières notes de tambourins et d’accordéons diatoniques se font entendre, la foule, toutes générations confondues, se retrouve sur les places, dans les ruelles ou dans les maisons pour participer aux réjouissances, pour une gigantesque fête de famille. » Je cite un article du Monde, pour présenter un album hallucinant: le dernier disque du pianiste italien Ludovico Enaudi.
Es sabido por muchos, bailar cura las heridas. Cuando cae la noche, cuando las primeras notas de tambores y acordeones diatónicos se hacen escuchar, la muchedumbre, mezclando todas sus generaciones, se junta en las plazas, en los callejones o en las casas para lo que es una gigantesca fiesta en familia. Esta es mi introducción a la presentación del nuevo disco del pianista Ludovico Einaudi.
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Taranta Project, c’est la musique de la nuit de la tarantule, rituel « censé guérir les personnes, des femmes pour la plupart, qui avaient été piquées par la tarentule ou lycosa tarantula, une araignée très répandue dans la région. Les victimes – les tarantate – étaient alors frappées d’hystérie, secouées de convulsions ou, au contraire, plongées dans une profonde léthargie. Pour se libérer de l’emprise de l’araignée qui vivait en elle, la tarantata n’avait d’autre choix que de danser jusqu’à épuisement sur le rythme effréné de la pizzica exécutée par des chanteurs à la voix nasillarde et haut perchée et des joueurs de tambourins, de violons et d’accordéons diatoniques. »
Taranta Project es la música de la Notte della Taranta, en Italia. Cuando a uno le picaba una tarántula en las regiones italianas del sur se improvisaba un baile frenético en medio del pueblo para que las victimas bailaran locamente al son de los tambores, tras horas y horas bailando caían extenuadas y así evitaban que el veneno se propagara por su cuerpo. Esta es la leyenda de cómo nació la tarantela y durante esta misma semana empieza el Festival della Taranta en Salento.
Lorsque Einaudi prit les commandes du festival, il invita plusieurs artistes, comme le guitariste gambien Juldeh Camara, ou le joueur de kora Ballaké Sissoko, en plus de musiciens turques, italiens, grecs, etc. Je vous invite à partager cette transe le temps d’un instant, à une hypnose italo-afro-greco-turque, métissage parfait.
Cuando Einaudi asumió como director del festival, invitó a musicos de otros países, como el guitarrista de Gambia Juldeh Camara o el maestro de la kora Ballaké Sissoko, ademas de músicos turcos, italianos, griegos, etc. Hoy los invito a compartir este trance por un momento, a una hipnosis italo-afro-greco-turca, a un mestizaje perfecto y hermoso.
Ludovico Einaudi – Taranta Project
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¿Como hacer un PURE sin papas?

Este muchacho se ha vuelto loco, esto es lo que están pensando. Pero no. De qué se trata? De un Plan del Uso Racional de la Energía. Es decir, ¡cocinarse un PURE!

Tengo con otros compañeros de la universidad, un proyecto de divulgación acerca de la energía y de su uso racional. Consiste en charlas en escuelas técnicas de la zona norte de Santa Cruz/sur del Chubut, y en un blog, que presento ahora. Les pido difundir, compartir, mandar observaciones y comentarios a la dirección pureuaco@gmail.com. Es naciente y con el tiempo y su ayuda, se pondrá mejor.

Dejo la dirección del blog por aquí: https://pureenergia.wordpress.com/

No soy de hacer esto, pero necesito su ayuda! Decía el gran Galeano: « al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable ». En eso estamos, muy poco a poco.

¡Muchísimas gracias por su ayuda!

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Colombia, tierra viva.

Me zambullo en una sonrisa amable. Dientes blanco, cara trigueña. Sigo los olores: cilantro, limón, mango. Camino por las calles y no me doy cuenta que estoy bailando; salen de las bocacalles faldas y vestidos coloridos, mujeres y hombres gritando, alegres, juguetones. La invitación es espontánea, las herramientas son pocas, la música es mucha.

El porro alegre, de la tierra como los aguacates, el que sumó a las trompetas, a los clarinetes, el tambor anclado en las raíces de los campesinos. El mapalé, danza de la labor de pescadores, hecha frenética. Danza de arroz y pescados, arroz y coco, arroz de negros. La cumbia, reina absoluta. Evocadora de todos los sabores. El ritmo que tiene gusto y embriaga como el ron, que grita más fuerte su nombre. El ritmo de la comunión y de la magia colectiva, el que hace girar a todos al unísono, aunque sea en sentidos distintos. ¿Y el currulao? Danza tan voluptuosa como suena su nombre. Las caderas siguen el deletreo del currrrulllao, los movimientos a su vez suaves como una caricia de pañuelo y vigoroso como un impacto de pie descalzo en el suelo.

Nombres de danzas y músicas tan deliciosos como el lulo, el níspero o la guanábana. ¿Será eso, el sabor? Moverse sin pensar, girar y girar, mezclando miembros con frutas. Piernas-guayabas, hombros-pitahayas, caderas ácidas como la maracuyá. El calor del contacto con el suelo, los pies descalzos, se confunde con el fuego del sol, y el ardor al tragar un canelazo sabroso. Ya no existen el tiempo, el espacio o las circunstancias. Todos comparten, todos sacan sabiduría y sabor de las raíces, y devuelven a la tierra viva energía en forma de alegría. ¿“Quiubo parce”? se escucha cerca. De repente, me despierta un grito: ¡Weeeeepaaaaa! Otra vez, soñé lo mismo: que volvía a Colombia.

Estas palabras nacieron para comentarles acerca de un grupo que se dedica a preservar y difundir el folclore colombiano en Buenos Aires. Se llama Colombia Tierra Viva. Cada vez que voy y que los puedo ver, es una alegría compartir con ellos, ¡desde una charla a una verdadera parranda!

Los invito a pasar, dejar comentarios ¡y por supuesto seguirlos e ir a verlos!

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Los pies saben (1) – Fes

« Los pies saben » es una trilogía sobre lugares: el donde nací, Lyon; uno donde viví, Barcelona; y uno que descubrí el año pasado, Fes, en Marruecos. Hoy empiezo por la antigua ciudad marroquí. Algunos escriben con los ojos, otros con el corazón, unos con la voz. Yo escribo con el olfato porque soy narigón, y con los pies, porque los adoquines sobre mi suela, son como mi huella dactilar. Pero ¿qué saben los pies?

« Les pies le savent » est une sorte de trilogie pas aussi excitante que Star Wars mais qui traite de voyages, bien que non intergalactiques. Ensemble (ou tout seul, si vous m’accompagnez pas, bande de moules), on ira dans la ville où je suis né, Lyon; on ira aussi dans une ville où j’ai vécu, Barcelone; et puis dans une ville que j’ai découverte l’an dernier, Fès, au Maroc. On peut écrire avec les yeux, avec le cœur, avec la voix. Je vais le faire avec l’odorat, vu que j’ai un gros nez, et avec les pieds, car les pavés sur mes semelles, c’est un peu mon empreinte digitale. Alors, ils savent quoi, les pieds?

Llego a la madrugada desde Tánger, en bus. Más temprano de lo previsto. ¿Habrá que hacer mas tiempo en la terminal? No, voy adonde pensaba alojarme, me reciben y puedo acostarme en el salón hasta que liberen las habitaciones. Pero no duermo, huelo, inhalo este aroma a casa, a la tela de los « seddari », estos falsos sofás sin respaldo. Hechos para que uno se acueste. Desayuno. Té con menta. Nahnah, la hierbabuena en árabe. Salgo, solo. Sin guía. Pero te vas a perder. Sí, lo sé, es el propósito, y aquí, aunque no esté en mi casa, estoy en casa.

J’arrive dans la nuit depuis Tanger, en bus. Il est tôt, plus que ce que m’imaginais. Je poireaute à la station de bus. Euh, non. Je file à mon auberge, on me reçoit et je peux squatter dans le salon jusqu’à avoir accès à la chambre. Mais je ne dors pas, je sens l’odeur du foyer, j’aspire l’arôme des « seddari », ces faux canapés sans dossier. Comme faits pour que l’on s’y couche. Je déjeune. Thé à la menthe. Le bon vieux nahnah. Bon, je sors, tout seul. Sans guide. Mais tu vas te perdre. Oui, c’est le but. Puis ici, bien que je ne sois pas chez moi, c’est un peu comme à la maison.

Los pies dirigen. Giran, avanzan y retroceden solos. Los pies siguen para que la lengua se suelte, que el idioma materno vuelva, él también, solo. Naturalmente. Entonces todo explota. Los jugos de naranja, los cominos, los carozos fermentados de aceitunas. El argán, árbol de las cabras. El ras-el-hanout, el condimento rey. La suerte es mi cara morena. Soy turista pero soy de allí. Voy y vengo como quiero (recordando que estoy perdido).

– ¿Eres de Argelia? (lo ven por mi cara)

– Argelino y Francés. Ahora vivo en Argentina.

– ¡Por eso los rizos! Eres un Diego Arab’dona!

Me explican todo, la mezquita, la universidad del siglo X, las luces y los relojes de agua, los de arena. Pego el cuerpo a las paredes, toco sus asperezas. Y sigo doblando a cada esquina sin saber donde estoy. Solo sé que si me pierdo de veras, tengo que ir bajando, siempre.

Les pieds dirigent. Ils tournent, avancent et reculent tout seuls. Eux continuent pour que la langue se délie, que le verbe maternel revienne, lui aussi, tout seul. Naturellement. Alors tout explose. Les jus d’orange, les cumins, les noyaux d’olives fermentés. L’argan, l’arbre des chèvres du désert. Le ras-el-hanout, l’épice reine. J’ai la chance d’être mat de peau. Je suis un touriste mais je suis de là-bas aussi. Je vais et je viens comme je l’entends (tout en sachant que je suis complètement paumé).

– T’es Algérien ? (la physionomie me trahit)

– Français et Algérien. J’habite en Argentine en ce moment.

– Ah c’est pour ça, la touffe de cheveux. T’es un peu Diego Arab’dona!

On m’explique tout sur la ville. La mosquée, l’université du Xe siècle, les lumières, les horloges à eau, celles de sable. Je colle le corps aux murs, je tâte les aspérités. Et à chaque coin de rue, je tourne sans savoir où je vais. Je sais seulement que si je me sens perdu pour de vrai, la consigne est de descendre.

FesLas tinturas, los cueros, los excrementos de paloma y el sudor envuelto en polvo. Tomo aire en un parque con agua. ¿O tomé agua en un parque de aire? Me detengo, hablo, pregunto. Pocas fotos, muchas miradas. Y los pies insisten. « Vamos, que hay que seguir ». El barrio judío, los hermanos, otra plaza, mi alojamiento, las conversaciones con los vecinos. Me hago fortaleza, mimetizo la arquitectura. Las raíces se afianzan y el cuero de los pies resiste cada vez más. « Puedes caminar descalzo »? De acuerdo. « Baja este callejón mojado ». Voy. Me adentro.

Les teintures, les cuirs, les fientes de pigeon et la sueur enrobée dans les grains de poussière. Je prends l’air dans un parc d’eau. Ou est-ce que je me suis désaltéré d’eau dans un parc rempli d’air? Je m’arrête, je papote, je demande. Peu de photos et plein de regards. Et les pieds continuent. « Allez, y’a encore du chemin à faire ». Le quartier juif, les frères, d’autres places, mon auberge à nouveau, les conversations avec les voisins sur le trottoir. Je me renforce, j’imite l’architecture, je me fais forteresse en récupérant la culture. Les racines se fortifient, le cuir des pieds résiste plus. « Tu peux marcher sans chaussures »? D’accord. « Descends cette ruelle ». J’y vais. Je m’enfonce.

Fes1Mojo las suelas en chorros de tinta y bajo, bajo, bajo en el laberinto de calles, algunas sin salida, otras repletas de miradas de arena. En una tienda donde compro regalos a mi familia, charlo con la dueña.

– ¿Ya te vas?

– Sí, lamentablemente no tenía mas de dos días. Me tengo que ir.

– ¿Pero has podido recorrer? Qué viste?

– Me quedé mucho abajo, en la medina vieja y caminando sin mapa.

Y contestándome que hice bien, añade:

– Así es Fes, hijo del desierto: como la Tierra, cuanto más bajas, más te acercas a su corazón. Su oscuridad, donde estamos nosotros, los pobres, esa es su belleza.

Je mouille les semelles dans les teintures et je descends, encore et encore, dans le labyrinthe de ruelles, certaines sans issue, d’autres remplies d’yeux de sable. Dans une boutique que l’on me conseille, je papote avec la propriétaire, achetant des cadeaux à ma famille:

– Tu t’en vas déjà?

– Oui, malheureusement, je n’avais que deux jours. Je dois filer.

– Tu as pu parcourir la ville?

– Bien sûr, je suis surtout resté « en bas ». La medina. J’ai beaucoup marché en me perdant.

Et, me disant que j’ai bien fait, elle ajoute:

– Tu vois, fils du désert, Fès, c’est comme la Terre : plus tu descends, plus tu t’approches de son cœur. Sa beauté, c’est cet endroit où nous nous trouvons, nous les pauvres. C’est l’obscurité.

Nass el Ghiwane

Un peu de pub (2): miettes de voyages.

Cette fois, je fais de la pub à des voyageurs que j’ai rencontrés cet été au Chili, en traversant la frontière pour la première fois, arrivant à Candelario Mansilla. Léa est Française et Turque; Austin est Américain (du Nord), et ensemble ils vivent à Barcelone. Au moment où je les ai rencontrés, ils étaient sur le point de terminer un voyage commencé trois mois auparavant au Pérou. Enfin bref, trève de bla bla, voilà l’adresse : http://lasmigas.me

https://adesautetest.files.wordpress.com/2015/01/flowers.jpg?w=800&h=673

En plus, ils ont pris une photo de moi et j’apparais dans un post !

Bonne lecture !

Julio Jazztázar

Muchas veces, he tratado de defender al jazz, a sacarle esta etiqueta de « música elitista » o « para intelectuales », porque el jazz es, entre millones de cosas, la música de la(s) mezcla(s), aún más ahora, cuando las influencias se fusionan. Sin embargo, no podía seguir argumentando sin perder la calma, no podía entender por qué se resisten todos a ver EL jazz como uno solo. Existe un escritor que lo hizo estupendamente hace 50 años, mas o menos, y es Julio Cortázar. Antes de compartir el texto, cito también otro gran escritor latinoamericano y jazzero; Eduardo Galeano, en el libro de los abrazos (Paradojas).

« Los negros norteamericanos, los más oprimidos, crearon el jazz, que es la más libre de las músicas. »

El texto va acompañado de una pieza mencionada en Rayuela, y de otro ejemplo del mestizaje del jazz, con el trompetista Ibrahim Maalouf.

Bien souvent, j’ai essayé de « défendre » le jazz, de lui enlever cette étiquette de « musique élitiste » ou « intellectuelle », parce que pour moi, le jazz c’est, entre des milliers de concepts, la musique du (des) mélange(s), et plus encore à notre époque, où toutes les influences fusionnent à la vitesse d’internet. Pourtant, je n’arrivais pas à convaincre, à argumenter sans m’énerver, déçu de ceux qui ne cherchent même pas à écouter par curiosité. Un écrivain a réussi à le faire, et de manière incroyable, il ya  un peu plus de 50 ans. Cet écrivain est le plus Français des Argentins, Julio Cortázar. Et avant de lire le passage choisi, je vous laisse aussi une citatin d’un autre écrivain latino-américain, l’Uruguayen Eduardo galeano, dans son « libro de los abrazos » (Le livre des étreintes, un bouquin magique).

« Les noirs américains, les plus opprimés, ont créé le jazz, la plus libre des musiques. »

J’accompagne le texte d’un morceau présent dans Rayuela (Marelle), et en bonus un titre d’Ibrahim Maalouf, autre icone du métissage du jazz.

Julio Cortázar – Rayuela / Marelle

Una cosa es la música que puede traducirse en emoción y otra la emoción que pretende pasar por música. Dolor paterno en fa sostenido, carcajada sarcástica en amarillo, violeta y negro. No, hijo, el arte empieza más acá o más allá, pero no es nunca eso.

Nadie parecía dispuesto a contradecirlo porque Wong esmeradamente aparecía con el café y Ronald, encogiéndose de hombros, había soltado a los Waring’s Pennsylvanians y desde un chirriar terrible llegaba el tema que encantaba a Oliveira, una trompeta anónima y después el piano, todo entre un humo de fonógrafo viejo y pésima grabación, de orquesta barata y como anterior al jazz, al fin y al cabo de esos viejos discos, de los show boats y de las noches de Storyville había nacido la única música universal del siglo, algo que acercaba a los hombres más y mejor que el esperanto, la Unesco o las aerolíneas, una música bastante primitiva para alcanzar universalidad y bastante buena para hacer su propia historia, con cismas, renuncias y herejías, su charleston, su black bottom, su shimmy, su foxtrot, su stomp, sus blues, para admitir las clasificaciones y las etiquetas, el estilo esto y aquello, el swing, el bebop, el cool, ir y volver del romanticismo y el clasicismo, hot y jazz cerebral, una música-hombre, una música con historia a diferencia de la estúpida música animal de baile, la polka, el vals, la zamba, una música que permitía reconocerse y estimarse en Copenhague como en Mendoza o en Ciudad del Cabo, que acercaba a los adolescentes con sus discos bajo el brazo, que les daba nombres y melodías como cifras para reconocerse y adentrarse y sentirse menos solos rodeados de jefes de oficina, familias y amores infinitamente amargos, una música que permitía todas las imaginaciones y los gustos, la colección de afónicos 78 con Freddie Keppard o Bunk Johnson, la exclusividad reaccionaria del Dixieland, la especialización académica en Bix Beiderbecke o el salto a la gran aventura de Thelonius Monk, Horace Silver o Thad Jones, la cursilería de Erroll Garner o Art Tatum, los arrepentimientos y las abjuraciones, la predilección por los pequeños conjuntos, las misteriosas grabaciones con seudónimos y denominaciones impuestas por marcas de discos o caprichos del momento, y toda esa francmasonería de sábado por la noche en la pieza del estudiante o en el sótano de la peña, con muchachas que prefieren bailar mientras escuchan Star Dust o When your man is going to put you down, y huelen despacio y dulcemente a perfume y a piel y a calor, se dejan besar cuando es tarde y alguien ha puesto The blues with a feeling y casi no se baila, solamente se está de pie, balanceándose, y todo es turbio y sucio y canalla y cada hombre quisiera arrancar esos corpiños tibios mientras las manos acarician una espalda y las muchachas tienen la boca entreabierta y se van dando al miedo delicioso y a la noche, entonces sube una trompeta poseyéndolas por todos los hombres, tomándolas con una sola frase caliente que las deja caer como una planta cortada entre los brazos de los compañeros, y hay una inmóvil carrera, un salto al aire de la noche, sobre la ciudad, hasta que un piano minucioso las devuelve a sí mismas, exhaustas y reconciliadas y todavía vírgenes hasta el sábado siguiente, todo eso en una música que espanta a los cogotes de platea, a los que creen que nada es de verdad si no hay programas impresos y acomodadores, y así va el mundo y el jazz es como un pájaro que migra o emigra o inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde y esta noche en Viena está cantando Ella Fitzgerald mientras en París Kenny Clarke inaugura una cave y en Perpignan brincan los dedos de Oscar Peterson, y Satchmo por todas partes con el don de ubicuidad que le ha prestado el Señor, en Birmingham, en Varsovia, en Milán, en Buenos Aires, en Ginebra, en el mundo entero, es inevitable, es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y del agua, una forma arquetípica, algo de antes, de abajo, que reconcilia mexicanos con noruegos y rusos y españoles, los reincorpora al oscuro fuego central olvidado, torpe y mal y precariamente los devuelve a un origen traicionado, les señala que quizá había otros caminos y que el que tomaron no era el único y no era el mejor, o que quizás había otros caminos, y que el que tomaron era el mejor, pero que quizá había otros caminos dulces de caminar y que no los tomaron, o los tomaron a medias, y que un hombre es siempre más que un hombre y siempre menos que un hombre, más que un hombre porque encierra eso que el jazz alude y soslaya y hasta anticipa, y menos que un hombre porque de esa libertad ha hecho un juego estético o moral, un tablero de ajedrez donde se reserva ser el alfil o el caballo, una definición de libertad que se enseña en las escuelas, precisamente en las escuelas donde jamás se ha enseñado y jamás se enseñará a los niños el primer compás de un ragtime y la primera frase de un blues, etcétera, etcétera.

 I could sit right here and think a thousand miles away,

I could sit right here and think a thousand miles away,

Since I had the blues this bad, I can’t remember the day…

Lionel Hampton – Save it pretty mama

Ibrahim Maalouf – They don’t care about us

Personne ne parut disposé à le contredire, car Wong, avec soin, apparaissait avec le café, et Ronald, haussant les épaules, lâcha brusquement les Waring’s Pennsylvanians et le thème qui enchantait Oliveira surgit derrière un grincement terrible, une trompette anonyme, puis le piano, voilés par une brume de vieux phonographe et de très mauvais enregistrement, d’orchestre bon marché et comme antérieur au jazz, mais, après tout, c’était de ces vieux disques, des show-boats et des nuits de Storyville qu’était née la seule musique universelle du siècle, cette chose qui rapprochait les hommes plus et mieux que l’espéranto, l’Unesco ou les lignes aériennes, une musique assez primitive pour être universelle et assez bonne pour faire sa propre histoire avec schismes, reniements et hérésies, son charleston, son black-bottom, son shimmy, son fox-trot, son stomp, ses blues, pour admettre les classifications et les étiquettes, le style ceci et cela, le swing, le be-bop, le cool, va-et-vient du romantisme et du classicisme, hot et jazz cérébral, une musiquehomme, une musique avec une histoire, à la différence de la stupide musique animale du bal, polka, valse, samba, une musique qui permet de se reconnaître et de s’estimer, à Copenhague comme à Mendoza ou à Capetown, qui rapproche les adolescents avec leurs disques sous le bras, qui leur donne des noms et des mélodies comme autant de messages chiffrés pour se reconnaître, se mieux connaître et se sentir moins seuls au milieu des chefs de bureau, des familles et des amours infiniment amères, une musique qui accueille toutes les imaginations et tous les goûts, la collection des 78 tours aphones avec Freddie Keppard ou Bunk Johnson, l’exclusivisme réactionnaire du Dixieland, la spécialisation académique chez Bix Beiderbecke ou le saut dans la grande aventure de Thelonius Monk, Horace Silver ou Thad Jones, le mauvais goût d’Erroll Garner ou d’Art Tatum, les repentirs et les abjurations, les préférences pour les petits ensembles, les enregistrements mystérieux avec pseudonymes et dénominations imposées par les maisons de disques ou les caprices du moment, et toute cette franc-maçonnerie du samedi soir dans la chambre d’étudiant ou les caves, avec des filles qui préfèrent danser en écoutant Star Dust ou When your man is going to put you down et qui exhalent une odeur douce et lente de parfum, de peau et de chaleur, elles se laissent embrasser vers la fin de la soirée, quelqu’un a mis The blues with a feeling et l’on danse presque immobile en se balançant seulement, et tout est trouble, sale et canaille, et tous les garçons ont envie d’arracher ces corsages tièdes tandis que les mains caressent une épaule, et toutes les filles ont la bouche entrouverte et elles s’abandonnent à la peur délicieuse et à la nuit et alors se dresse une trompette qui les possède toutes pour tous les hommes qui sont là, qui les prend d’une seule phrase chaude et les laisse retomber comme de l’herbe fauchée entre les bras de leur compagnon, et il y a une course immobile, un saut dans l’air de la nuit au-dessus de la ville, jusqu’à ce qu’un piano minutieux les rende à elles-mêmes, épuisées, réconciliées et toujours vierges, jusqu’au samedi suivant, tout cela en une musique qui effraie les bonnes gens des places d’orchestre pour qui il ne saurait y avoir de vérité sans programme imprimé et ouvreuse, et ainsi va le monde et le jazz est comme un oiseau qui émigré ou immigre ou transmigre, saute-barrière, moque-douanes, quelque chose qui court et se répond, et ce soir Ella Fitzgerald chante à Vienne tandis que Kenny Clarke inaugure une cave à Paris et qu’à Perpignan bondissent les doigts d’Oscar Peterson et que Satchmo est partout avec ce don d’ubiquité que lui a donné le Seigneur, à Birmingham, à Varsovie, à Milan, à Buenos Aires, à Genève, dans le monde entier, c’est inévitable, c’est la pluie et le pain et le sel, cela se fiche éperdument des rites nationaux, des traditions inviolables, de la langue et du folklore, un nuage sans frontières, un espion de l’air et de l’eau, un archétype, une chose d’avant, du plus profond qui réconcilie les Mexicains avec les Norvégiens, les Russes avec les Espagnols, les réincorpore au sombre feu central oublié, les rend, mal et maladroitement et de façon précaire, à une origine trahie, leur montre qu’il y avait peut-être d’autres chemins et que celui qu’ils ont pris n’était pas l’unique et le meilleur ou peut-être qu’il y avait d’autres chemins et que celui qu’ils ont pris était le meilleur mais aussi peut-être qu’il y avait d’autres chemins doux à prendre et qu’ils ne les ont pas pris ou qu’ils les ont pris à moitié et qu’un homme est toujours un peu plus qu’un homme et un peu moins qu’un homme, plus qu’un homme parce qu’il renferme ce que le jazz pressent, éclaire et même anticipe, et moins qu’un homme parce qu’il a fait de cette liberté un jeu esthétique ou moral, un échiquier où il se réserve d’être la tour ou le cheval, une définition de la liberté que l’on apprend dans les écoles, précisément dans les écoles où l’on n’a jamais appris et où l’on n’apprendra jamais aux enfants la première mesure d’un ragtime et la première phrase d’un blues, etc., etc.

I could sit right there and think a thousand miles away

I could sit right here and think a thousand miles away

Since I had the blues this bad, I can’t remember the day…

Lionel Hampton – Save it pretty mama

Ibrahim Maalouf – They don’t care about us

Zaz’uffit! Abracadabra.

Comment qu’on dit Abracadabra en anglais? Hocus Pocus. Voilà, vous l’avez. Le sujet d’aujourd’hui n’a pas grand-chose à voir avec la magie, mais plutôt avec le contexte politique actuel français. Après les mobilisations de janvier, il faut croire que Charlie a disparu. Je ne suis pas Charlie, comme je le revendique ici, et je suis toujours là. Et j’avais envie de partager le morceau « Quitte à t’aimer » du groupe de hip hop nantais, qui parle pour lui tout seul (et aussi pour moi). Abstention, vote sanction, peur, bla bla bla… C’est toujours pareil. Quand je suis rentré en France l’an dernier, un fromager de Lyon me répondait, lorsque je lui demandais des « news » du pays: « Oh ben vous savez, la France c’est comme une vieille dame qu’a peur du changement, rien de nouveau par ici ». 

Esta vez, el contexto político francés (elecciones departamentales) nos lleva al grupo de hip hop Hocus Pocus, con un tema acerca de las contradicciones de Francia. Ya olvidamos el caso de Charlie Hebdo (aquí expreso mi punto de vista), la unión en el país y todo lo bonito. Puede ser por culpa de la abstención, de la voluntad del pueblo de castigar al gobierno actual, o yo qué sé. Siempre es lo mismo, y ponemos en peligro nuestra sociedad, que ya es bastante frágil. El año pasado, cuando fui a visitar a mi familia, pregunté en una quesería por novedades del país, y el vendedor me contestó: « Sabes, Francia es como una señora mayor que le teme al cambio, no hay muchas novedades por aquí. » Sigamos con la música para compensar la amargura, con la voz de Cesaria Évora y la flauta de Magic Malik.

Hocus Pocus – Quitte à t’aimer (A riesgo de amarte)

Estribillo

Pequeño país, te quiero mucho
Pequeño pequeño, lo quiero mucho (x2)

Pequeño país te quería decir
Te hablo como amigo ya que nos conocemos desde hace mucho
Te aprecio pero déjame decirte
Que a veces te excedes y aun peor
Tienes que hacerte cargo de 60 millones de niños
Angelitos, diablitos
Es mucha gente que viene a cenar
Entiendo que a veces te vuelvas loco
Pequeño país, todos dicen que abusas
Cuando los dejas dormir fuera aunque sean tus nenes
Corren los rumores bajo los puentes y sobre las veredas
Llevan tu nombre pero no los quieres ver
Tu historia dura mucho más que una vida
Ya no cuentas los errores que quisieras olvidar
Entonces muy a menudo, simulas amnesia
Y yo como mis hermanos, sigo amándote

(Estribillo)

Pequeño país, me viste crecer
En 28 años, tú no has cambiado mucho
Tienes mas o menos las mismas ideas
Los mismos defectos escondidos bajo la misma bandera
Mira, encontré viejos negativos
Se ve el puerto de Nantes en color sepia
No te reconozco, quienes son los encadenados
Al verso, esta lista, ¿qué es?
Pequeño país, por qué en tu diario intimo
Arrancaste paginas y borraste palabras?
Por qué, mano en el corazón, este extraño canto
Que una sangre impura abreve nuestros surcos?
Con tu lengua materna y la de tus ancestros
Tus hijos no respetan nada
Te hablan y palideces
Cuando te dicen « me regustas » en vez de « te quiero »

(Estribillo)

Pequeño país tu carácter es fuerte
Sabes decir « no » y no te pueden engañar
Tienes valores, una cultura mestizada y tal vez
Mañana comas mas condimentado
Luego de un rato, uno se cansa
Difícil de compartir la rutina
Pues, tú, cada 5 años
Te encuentras una pareja nueva
A veces, te emborrachas
Y te despiertas en la cama con un tuerto
Lo echas pero como eres adicto
Bebes demasiado y te engaña un estafador
Pequeño país no lo tomes a mal
Sabes que en el fondo te aprecio
Pero te tenia que decir tus cuatro verdades
Por favor dime que también tú me quieres…